jueves, 30 de diciembre de 2010

En mi lecho de muerte…

Amanece… los candentes rayos de sol lastiman mis ojos, me ciegan, me queman,
Me laceran la carne y el hueso, creando llagas por todo mi cuerpo y así,
Deslumbrado intento reconocer una silueta que se aproxima a donde me encuentro
En vano son todos mis intentos al querer reconocer quien viene hacia mí…

¡Ah! Ese olor, lo reconozco, trae a mi memoria recuerdos te tiempos inmemorables
Tiempos en los que siendo apenas un novato tú me enseñaste los secretos de la noche
El arte de pasar inadvertido frente a la multitud de gente que vaga por las noches en las ciudades
Me diste la personalidad necesaria para ser lo que soy, un depredador de suelos e ilusiones…

Ahora te reconozco, mi creadora, mi amada Annet…
¿Cuánto tiempo ha debido pasar para que tenga lugar este encuentro entre nosotros?
¿Y porque en estas condiciones?, ¿Qué he hecho?, ¿A qué se debe tu visita?
¡No, no respondas… lo sé! He malgastado mis fuerzas en perseguir a esta presa
He pasado por alto tus enseñanzas al beber hasta la última gota de sangre
He desobedecido… pero era tanto el odio y rencor que sentía por esta victima que no encontré
Forma de vengarme y heme aquí, dispuesto a perecer por saciar la sed de venganza…

He cometido los más grandes errores y pagare por ellos, pero tú, tu no debes sufrir por mi
Obstinada obsesión, no debes ser tú quien pague por mis errores…
Apártate, aléjate de mí, vuela de regreso a tu morada y cuéntale a todos de mis errores para que
Nadie vuelva a cometerlos, háblales de las consecuencias de no seguir las reglas
Y el precio que han de pagar de no ser así…

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