lunes, 25 de enero de 2010

La soledad que me embarga esta noche,
solo me permite ver tu rostro en la oscuridad,
mientras mis recuerdos buscan una pisca de tu esencia,
- ¡divago! – mi mente no registra tiempo ni sensaciones,
no hay latidos en mi corazón; el deseo capricho de todo
ser viviente se apodera de mi, - existo por breves instantes -,
solo aquellos en los que puedo recordar ¡tu nombre! – Andrea-,
un torbellino de recuerdos vienen a mi memoria,
son aquellos en los que apareces tu, los sentidos vuelven a mí,
puedo sentir de nuevo, oler, saborear, ver, escuchar,
pero ¿de que sirven si no te veo, no te escucho, no puedo tocar tu piel,
no puedo sentir el roce de tus labios? Quisiera morir de nuevo…

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